Declaro
que experimenté muchos problemas familiares, claro, que no exactamente a los
tuyos, pero sé lo que tú sentiste cuando los tuviste.
Declaro que veo en tus ojos toda la
juventud que desborda todo lo que no puede contener los ojos de las demás
muchachas de tu edad. Y esto se debe a que no has experimentado tantas cosas
que dañan el espíritu con malsanas costumbres y ennegrecidos pensamientos. Por
eso te ves tan joven, tierna y dulce, más de lo que tienen y quisieran las
demás mujeres.
Eres tan privilegiada porque posees
una belleza que me deja pensando por mucho tiempo, debido a que trato de hacer
memoria de dónde he visto algo similar, pero hasta ahora no lo he logrado. Y
privilegiada eres también porque parece que no te das cuenta de todos los
regalos que te dio la madre naturaleza. Ignorante de tu esplendor, recatada en
todo momento, me motivas a concentrarme en las cosas positivas y no en lo malo
que hay en la vida. Lo único bueno de que no estés conmigo en este momento, es
que no puedes ver la cara de idiota que pongo cuando pienso en ti y que
seguramente se pondrá peor cuando te vea en persona. Sufro una especie de
transformación de león hambriento, en un tierno gatico, el cual imagino que
tomas entre tus brazos y me abrazas fuertemente.
Declaro que antes me moría por
verte. Pero ahora todo lo que me domina en este momento es la paz, la quietud y
la tranquilidad. Porque sé con toda seguridad que tarde o temprano estaremos
juntos. Tarde o temprano llegará la hora en que tengas que decidir y confío
plenamente en que vendrás a mí a abrazarme, y yo te daré el primer beso. Un
acontecimiento que nunca olvidarás, por ser el primero, pero también por ser el
más bonito. Ni siquiera tengo que hablar de paciencia, porque lo que con
seguridad se busca y se espera no representa ningún esfuerzo, y la paciencia es
mantener un esfuerzo por tolerar un tiempo que pasa tan lentamente.
Declaro que estoy muy agradecido y
espero que el destino me castigue si es que acaso no he sido lo suficientemente
agradecido por habernos conocido. Es única la sensación de compartir con alguien
tan maravilloso, tomando en cuenta lo que sería de nosotros dos si la vida
transcurriera sin conocernos. Me atrevo a afirmar que no fue casualidad nuestro
encuentro, sino que la vida es justa y se empeñó en acercarnos porque nos
necesitábamos para que nuestro futuro fuera mejor.
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