Pequeña princesa de ternura que no tiene fin. Te miro fijamente a los ojos, para decirte que mis ganas de abrazarte no se acaban nunca. ¡Qué rico se siente que tú cuerpo esté entre mis brazos! ¡Qué sensación tan relajante es sentir tu suave rostro apoyado en mi pecho! Cierro los ojos para sentir totalmente el momento en que mis manos se apoyan en tu cintura. Blanca cintura, que es una muestra de lo suave que es tu piel. Piel de princesa pura. Piel de princesa virginal. Mis pensamientos se concentran en la forma diferente y creativa en que te voy a proteger.
Busco maneras distintas para mimarte, para consentirte, para hacerte
sentir mujer. Tú boca fina y perfecta me provoca sed de ti y hambre de tu
cuerpo. Mi mente te dibuja rodeada de soledad porque has conocido guerreros que
te buscan, pero tú sólo decides estar conmigo. Y te levanto y te cargo en mis
brazos. Y miro tus ojitos de niña tranquila, porque junto a mí, nadie te hará
daño.
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