Mis suspiros diarios invitaban a la muerte a tocar a mi puerta. Pero tu
presencia en mi realidad me hace ahora respirar como un niño. Con tanta
vitalidad, con mucha creatividad. Hasta con algo de inocencia. Lanzo flechas al
tiempo para devolverte a mí. Grito en todas las direcciones para hacer que
se cumpla mi deseo de conocerte pero en otras circunstancias.
Ojos de mar.
Cabellos de la noche. Piel de juventud eterna. Mira mis ojos y dime qué
piensas. Mira mi rostro cansado que ha pasado toda una vida esperando. Es
segura mi eterna esperanza de que voy a atravesar este desierto hasta dar
mi último aliento, si es necesario. Es potente mi perseverancia como gloriosa
tu piel iluminada por la chimenea. Te daré en agradecimiento la mejor
manera de besar reservada para ti...
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