lunes, 6 de julio de 2020

DE LA SOMBRA AL DESTELLO

Mis pasos marcharon cansados porque agoté mi alma malgastándola en acariciar cuellos fríos y abrazar a amigos hipócritas. Mi cabeza se ahogaba en interminables recuerdos sobre frustraciones pasadas. No soy hombre de lágrimas de víctima indefensa, pero mi aislamiento me hace ver peor. Hasta los árboles escuchan nuestras palabras de seres solitarios. Pero yo, que nací sensible como un lago apacible, me alerto al más mínimo ruido. Todos se acercan y miran fijamente mis ojos congelados como si fueran de vidrio. Mi boca, que ya no s roja de sangre, sino púrpura de frío. Mis palabras… que vuelan de mi rostro diciendo ¿Para qué estoy viviendo? Mi piel ya no s de bronce, sino de cuarzo blanquecino, porque ya no me nutro de nadie. ¡No quiero hacerlo más!

            Sólo un reloj dentro de mi pecho asoma vitalidad. Y por cierto… Faltan pocos minutos para despertar de mi vida pasada, porque a lo que llamamos pesadilla existe sólo en nuestra mente. Esto es real, tanto que tengo cicatrices.

 

 


No hay comentarios.:

Publicar un comentario