Venus exuda fragilidad con
sus movimientos. Lanza al cielo destellos de ternura que emana de su piel
blanca y suave y que encandilan al sol. ¡Qué espectáculo mejor puede experimentar
Marte, si Venus está frente a él! Por eso conduce a Venus al Olimpo en un lugar
donde ella se sienta cómoda. Cree que lo mejor que puede hacer por ella es
buscar su felicidad. ¡Qué felicidad puede desear la diosa del amor que llegar a
sentirse protegida, cuidada, mimada, consentida! ¡Qué experiencia es mejor para
esta diosa que recibir de Marte su agradecimiento en forma de
protección!...ternura y romance. Hasta los dioses aprecian las experiencias
románticas.
Cosas sencillas como palabras dulces dichas suavemente y susurradas
en secreto al oído...palabras que expresen amor....pero del sincero...Palabras
que permitan que las mujeres digan con su rostro antes que con sus palabras lo
siguiente: "estoy feliz gracias a ti...nadie puede hacer algo semejante..."
curiosamente esto es lo que persiguen los hombres al querer hacer sentir bien a
las mujeres....sean mortales.... o diosas vestidas de colores suaves y de ojos
claros.
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