Imagina que ya estoy frente a ti. Imagina que no es la
total realidad.
Imagina que ya es la gloria. Imagina con seriedad.
Cierra los ojos e imagina, que tu mano encontró calor
en la mía.
Imagina que ya desde el amanecer hasta el mediodía,
somos tú y yo los únicos en el cielo.
Supón que ya el tiempo se acortó, aquel que un momento
nos separaba.
Supón que la miseria ya está acortada porque tu espera
llegó a su fin.
Y en este inmenso momento todavía no crees que sea yo
La figura que está frente a ti.
La llama que habías tratado de encender.
La inmensa represa de sentimientos, que hasta ayer
habías de contener.
Yo te imaginaba también en presente, pasado y futuro.
Yo soy aquel que sonreía, cuando tú mirabas a lo profundo…
unos ojos en el fondo del horizonte como queriéndote poseer.
Yo soy aquel suspiro
Que brotaba muchas veces de ti
Que salía, daba vueltas y se perdía.
Era tu recuerdo de mí.
Ya sé que para ti es fácil imaginar.
Y el único problema es que ahora, cierres los ojos, y puedas
admirar.
Que para mí el presente es ahora
Contigo, mirándote, y haciéndote soñar.
Y después, seas mi poema llegar.
¿Cómo hago para explicarte, de forma clara y sencilla?
Qué así como tú no has conocido el amor.
No está sola en esta rareza
Que quien escribe, es espejo de ti.
Porque soy como tú, pequeña princesa.
Yo no he visto más doncellas, que las que corren por
allí,
Solas, acompañadas, intensas,
Pero no al lado de este arlequín.
Mi alma ha estado acompañada
sólo por lindas serpientes
Qué sólo buscan pasión y en sus dientes
Escurren veneno e instintos, junto con la muerte
silente.
¿Qué tú no has tenido tan siquiera un amor?
Pues eso para mí no es nada raro.
Yo precisamente he andado
En las mismas circunstancias.
Yo he estado sólo, aunque no lo creas
Por eso me siento muy cerca de ti.
Te comprendo y a la vez, me aferro a tus mejillas de
colibrí.
Por eso para mí eres un ser que requiere especial
atención.
Eres un angelito. No tienes nada que ver con los
mortales
Pero como verás, yo tampoco soy común.
Somos iguales como las gotas en las tempestades
Bueno. No somos gemelos: Somos parecidos y eso es lo
que celebro.
Imagina que la espera terminó. Imagina que siento lo
mismo que tú.
Pero yo sé que nadie confirma nada.
Y eso es lo delicioso de que te imagines venir
Y yo, embelesado como estoy. Tan empeñado en ti.
No reservo. No abandono, sólo siento tu caminar hacia
mí.
Un millón de veces lo supongo.
Un millón más uno creyendo en ti.
Apostando todos los riesgos a que todos nos vean juntos.
Y arriesgando que nada de esto exista. Que tú no
imagines nada de mí.
Pero yo lo aseguro todo. Y tú estás cruzando también
los dedos
De que la incertidumbre desaparezca. Que la suposición
que tengas sea cierta.
Sigue haciendo eso en tus pequeñas manos, porque los
sueños se hacen realidad
Y esas manos se colgarán pronto de las mías
Dando certeza a la paz.
Ahora, en este momento, mantén la mente en blanco.
No supongas, no imagines, No sientes nada llegar.
Te sugiero que reposes tu mente, porque la lluvia va a
llegar
Se mojará la tinta, el papel se arrugará.
Las nubes ocultarán el color del cielo.
Cierra los ojos, quédate tranquilita. Deja que todo
pasará.
Después de la tormenta llegaré yo, te libraré del
encierro que cumples obligada.
Seré yo quien te lleve al cielo, bella paloma iluminada
Y alzarás el vuelo llevándome junto contigo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario