viernes, 17 de julio de 2020

Imagínate

Imagina que ya estoy frente a ti. Imagina que no es la total realidad.

Imagina que ya es la gloria. Imagina con seriedad.

Cierra los ojos e imagina, que tu mano encontró calor en la mía.

Imagina que ya desde el amanecer hasta el mediodía, somos tú y yo los únicos en el cielo.

Supón que ya el tiempo se acortó, aquel que un momento nos separaba.

Supón que la miseria ya está acortada porque tu espera llegó a su fin.

Y en este inmenso momento todavía no crees que sea yo

La figura que está frente a ti.

La llama que habías tratado de encender.

La inmensa represa de sentimientos, que hasta ayer habías de contener.

 

 

Yo te imaginaba también en presente, pasado y futuro.

Yo soy aquel que sonreía, cuando tú mirabas a lo profundo…

unos ojos en el fondo del horizonte  como queriéndote poseer.

Yo soy aquel suspiro

Que brotaba muchas veces de ti

Que salía, daba vueltas y se perdía.

Era tu recuerdo de mí.

 

 

Ya sé que para ti es fácil imaginar.

Y el único problema es que ahora, cierres los ojos, y puedas admirar.

Que para mí el presente es ahora

Contigo, mirándote, y haciéndote soñar.

Y después, seas mi poema llegar.

 

 

¿Cómo hago para explicarte, de forma clara y sencilla?

Qué así como tú no has conocido el amor.

No está sola en esta rareza

Que quien escribe, es espejo de ti.

Porque soy como tú, pequeña princesa.

Yo no he visto más doncellas, que las que corren por allí,

Solas, acompañadas, intensas,

Pero no al lado de este arlequín.

Mi alma ha estado acompañada

sólo por lindas serpientes

Qué sólo buscan pasión y en sus dientes

Escurren veneno e instintos, junto con la muerte silente.

 

 

¿Qué tú no has tenido tan siquiera un amor?

Pues eso para mí no es nada raro.

Yo precisamente he andado

En las mismas circunstancias.

Yo he estado sólo, aunque no lo creas

Por eso me siento muy cerca de ti.

Te comprendo y a la vez, me aferro a tus mejillas de colibrí.

 

 

Por eso para mí eres un ser que requiere especial atención.

Eres un angelito. No tienes nada que ver con los mortales

Pero como verás, yo tampoco soy común.

Somos iguales como las gotas en las tempestades

Bueno. No somos gemelos: Somos parecidos y eso es lo que celebro.

 

 

Imagina que la espera terminó. Imagina que siento lo mismo que tú.

Pero yo sé que nadie confirma nada.

Y eso es lo delicioso de que te imagines venir

Y yo, embelesado como estoy. Tan empeñado en ti.

No reservo. No abandono, sólo siento tu caminar hacia mí.

Un millón de veces lo supongo.

Un millón más uno creyendo en ti.

Apostando todos los riesgos a que todos nos vean juntos.

Y arriesgando que nada de esto exista. Que tú no imagines nada de mí.

 

 

Pero yo lo aseguro todo. Y tú estás cruzando también los dedos

De que la incertidumbre desaparezca. Que la suposición que tengas sea cierta.

Sigue haciendo eso en tus pequeñas manos, porque los sueños se hacen realidad

Y esas manos se colgarán pronto de las mías

Dando certeza a la paz.

 

 

Ahora, en este momento, mantén la mente en blanco.

No supongas, no imagines, No sientes nada llegar.

Te sugiero que reposes tu mente, porque la lluvia va a llegar

Se mojará la tinta, el papel se arrugará.

Las nubes ocultarán el color del cielo.

Cierra los ojos, quédate tranquilita. Deja que todo pasará.

Después de la tormenta llegaré yo, te libraré del encierro que cumples obligada.

Seré yo quien te lleve al cielo, bella paloma iluminada

Y alzarás el vuelo llevándome junto contigo.

 

 


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