sábado, 4 de julio de 2020

Volumen 1.1

     
       Cómo puedo describir que en sueños no respiro sino suspiro. ¿Cómo hacer que creas que la luz de las velas hacen ver tu rostro más lucido, joven e interesante? ¿Cómo puedo explicar que hay sonidos de pasos en mi cuarto cuando no puede haber más nadie que haga ruido sino yo mismo? ¿Por qué creo que toda la tela que toco es seda o terciopelo? ¿Por qué todas las luces son tenues como la de las velas o la de una chimenea?

         ¿Por qué veo las nubes y me entra un escalofrió queriendo abrazar a alguien a mi lado? Me despierto en medio de la noche tanteando oscuridad, con la espalda sudada, respiro hondo y un suspiro sale como si nunca se fuera a acabar. Digo tu nombre. Pero en voz baja, como si alguien me fuera a escuchar...pero estoy solo en este recinto. Soy esclavo eterno de la imposibilidad de hablarte. Mis cadenas me pesan y son un tremendo martirio ¡Ven y quítamelas! ¡Ven y líbrame de este encierro! Sólo dime una palabra. Sólo deja que te abrace. Dime que me recuerdas, y seré libre. Aunque sea mírame. No te pido que me dejes entrar en tu reino (ahorita). No te pido algo ofensivo. Solo mírame. Solo respóndeme. ¡Ven y sálvame! No te llamaría si todos pudieran hacer lo que solo tú desencadenas...

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