viernes, 17 de julio de 2020

Contrabando

En Estos días quise escribir…

No las más gloriosas oraciones, que salen de diversos corazones que habitan en los enamorados

Sólo estuve apiñado entre mente seria y razón, argumentando la desazón de anteriores experiencias.

Quise escribir eso sí, de serios análisis… De afirmaciones vorágines sobre la mente y sus misterios.

Quise hacer más llevadero el signo de interrogación que está sobre mi cabeza.

 

Pero no se qué pasó, que de inmediato hubo un cambio en mi atención.

Vi de cerca la ensoñación de tus claros ojitos.

Al principio no les hice caso, como buen disciplinado.

Pero al final me avergüenzo de no ser sincero conmigo mismo.

De ocultar lo que siento.

De frenar las olas con mis pensamientos. De cerrar los ojos a tus cabellos que observo aquí sentado.

 

Este amor prohibido me ha enajenado.

Con algo de dolor lo admito… con cierto orgullo me remito…

A las pruebas anteriores, de que nuestros ojos son cordones, que se enredan cuando se encuentran.

No siempre porque te alejas, aunque tú fuego no me quema.

Y aún sin embargo, le tengo miedo, a él… a tus cabellos que ya veo entrelazados en mis manos.

 

Piel suave sienten mis ojos, más aún nunca te he tocado.

Sonrisa traviesa, tierna y sincera también me ha ensimismado.

Pereza disciplina la mía en estos momentos…

En el que el sol no calienta…    La noche no atemoriza…

Pero tus ojos me cobijan… y me hacen más malcriado…

 

Y entonces todas las hadas del bosque se acercan a mi cama…

Me susurran al oído…

Me recuerdan…  Que tú ya te has dado cuenta…

De que a veces sueño contigo.    De que cada día sólo quiero no verte… Para no privarme…

Para no castigarme con lo que me abstengo.

Y toda mi cabeza el resto de la tarde… se hace lava ardiente y luego ceniza de incendio…

 

Y es que sabes lo que sucede.   Sabes… o bien lo presientes.

Sabes, y se te endulzan los labios cuando suspiras.

Sabes que te compete…lo que aquí escribo… y cuando suspiras a veces…

Y recuerda: me doy cuenta cuando tu mirada se centra en mí…

 Aunque si bien de contrabando se luce cuando aparece, va y viene de repente como cual ratoncito valiente…

 

Si acaso un fuerte frío te despierta en la noche…   Y te dice: “tú le gustas… El te quiere…”

Que conste que lo primero que quería que supieras…  Es que te respeto y siempre estaré frente a ti como guardián de tu dignidad.

 

Por cierto que me asaltan otra vez la desdicha, el miedo y la pasión.

La desdicha en forma de incertidumbre…   Por no poseerte… por no tocarte.

Pero también por cómo reaccionarás tú y las circunstancias.

 

Déjame ser más sincero contigo.       Lucho todos los días con una bestia de dos cabezas…

Una cabeza es la incapacidad de hacer algo que te pueda ofender o lastimar…

¡¡Y por lo tanto su peligro está en que no pase nada!!

La otra cabeza… menos  horrenda, representa…  lo que al final sucederá…

Que yo decida contártelo todo… Claro, cuando sea el mejor momento.

En todo caso, yo te advierto…. Que quiero lo mejor para ti…

Sé que te gusto, pero sin embargo, en el futuro puedes no estar esperándome. Eso lo pienso.

 

Pero no hablemos más de tristezas que el destino quizás causará.

Hablemos del presente donde tú me miras, mientras que escribo aquí detrás.

Estoy tratando de concentrarme en lo que disfruto día a día…

Tu juventud, tu alegría, la jovialidad marcada con tu nombre.

Dime por favor quien más permanece incólume de pie aplaudiendo en silencio…

Tú belleza y mi celo de protegerte… En cuanto a esto último pareceré charlatán…

¿Yo protector de un alma que ni siquiera me ha elegido?…

Como servidor de alto estilo… tomándote siempre del brazo…

Pero por su puesto mi princesa… Yo vivo en los sueños cuando te pienso…

Y sí tú reinas en ellos cuando me recuerdas… pues lo material no cuenta…

Es importante eso sí la mirada con qué me enfrentas…

La sutileza de tú cariño…  La suave sonrisa que me regalas…

Poderosa doncella que me reta…   Humilde mirada la que te espera…

Cuando un beso nuestro sea llamas.

 

Un amor de contrabando es ese… discreto, escondido pero no de mal gusto.

Un ronronear de arbustos en un jardín prestado.

Un amor de contrabando es ese que no se ha develado todavía…

Pero es obvio, insolente y descarado… como tus ojos y los míos… como la musiquita andando.

Música clásica como los amores de antaño. Porque tú eres de verdad un regalo…

Regalo clásico, especial y a la vez cabizbajo… es que tu presencia también es… de contrabando.

 

Y si el contrabando burló la prohibición de libros que hablaban de libertad en una época de ignorancia.

La mercancía que yo vengo ofreciendo es amor retardado… con retroactivo… y con agregados.

Con un poco de madurez encima… pero con la ilusión de un niñato.

Por cierto que yo soy muy joven todavía…

Para todo lo que está pasando…

Para tú primera vez…

Para mí que estoy adelantando…

 

En el hechizo que me lanzaste, sólo soy duro de la piel hacia abajo.

Pero soy como tú… igualito… adolescente encarnado…

Si no me crees… cuando llegue el momento… ábreme para que veas mi alma iluminando…

Tú linda carita…   y tú suave piel…

 

…de contrabando.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario